 |
A ti, Madre nuestra y Madre de nuestro pueblo, te entregamos nuestra vida y servicio. En tus manos depositamos, nuestros pensamientos, actitudes y acciones. Ayúdanos a cumplir siempre lo que Jesús nos pide.
Te lo confiamos todo, madre nuestra, lo que somos, lo que hacemos, lo que tenemos; nuestras alegrías, y nuestros sufrimientos.
Ayúdanos a crecer, Madre, con una fe luminosa, con una esperanza llena de valentía y con un amor hecho servicio.
Amén.
|